En Navidad de 2016 me regalaron un micrófono usb con la correspondiente aplicación para hacer mezclas pero, tras un primer intento fallido y frustrante la tarde de Reyes no volví a enfrentarme al micrófono hasta que en Junio de 2017 me decidí a retomar las canciones escritas en los últimos 15 años, darles forma, ponerles acordes y, finalmente, hacer grabaciones caseras para ponerlas en formato físico.
Con un largo listado de canciones para grabar no sabia con cual empezar cuando se cruzó la inspiración en mi camino en forma de "La próxima vez (que vengas a Madrid)"
Mi trauma como poeta radica en poder escribir un soneto métricamente correcto (siguiendo las premisas que dicta Lope en su soneto ejemplar a Violante), y de un intento fallido salieron dos de las estrofas de esta canción.
Por otra parte, trasteando con la guitarra salió algo de tres acordes (Mi, La, Re) donde cuadraban los cuartetos de ese proyecto de soneto.
Con la primera estrofa con letra y música fui a mi profesor de guitarra avergonzado de haber hecho algo con esos tres acordes tan básicos. Él me dijo que con acordes simples se pueden escribir canciones complejas, y yo le veía posibilidades a la canción así que insistí en trabajar en ella.
No es fácil meter en una canción versos de 14 sílabas por su excesiva longitud (lo cuenta Johnny Cifuentes de Burning cuando cuenta cómo le encargaron que escribiera "¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?") y fue precisamente esa una de mis fuentes d inspiración.
La letra no costó en escribirse ("This shit writes itself!") aunque quedó con una estrofa coja.
Cuando letra y música estaban definidas me "metí en el estudio" a grabar, con una saturación excesiva de instrumentos y efectos de edición y, por tanto, de ruido, dando como resultado algo muy oscuro y siniestro.
Le envié la mezcla a mi hermano Javi que me dio algunas directrices para eliminar ruido y regrabar la canción.
Para empezar el cambio tomé como referencia la línea de bajo de "Get your act together" de Supertramp como guía del tema, además de una caja de ritmos y chasquidos de dedos.
Dejé la guitarra de las estrofas en algo sencillo y sutil y añadí al estribillo unos arpegios con la guitarra acústica que también se convirtieron en la introducción del tema (no soy un experto "arpegiador" pero quedé satisfecho con el resultado)
Con esa segunda versión volví a pedir consejo a Javi quien me recomendó, para empezar, subir la canción tono y medio o dos tonos (cambié a Sol, Do, Fa), bajar el volumen de algunas pistas y subir también el tempo.
No cambié el tempo porque, dado el sentido de la letra, la canción pide un ritmo arrastrado (como la mencionada de Burning).
Con la canción grabada de nuevo quedó conformada por guitarra eléctrica, acústica, bajo y voz (eliminando efectos de ritmo).
Mi amigo Jon, de San Sebastián, se ofreció para añadir una pista de batería mientras que Alejandro, desde Sevilla hizo lo propio con sus teclados, tres diferentes, incluyendo un solo con el Hammond para rellenar la estrofa que había quedado coja.
Las pruebas de teclados consiguieron coger la canción arrastrada madrileña y llevársela al otro lado del charco dándole bastante vida.
A la espera de los teclados definitivos y la batería de Jon la canción ya tiene una forma muy parecida a la deseada, o al menos una forma definida y presentable.
La última canción en ser escrita se convirtió en la primera en ser grabada.

