Parte I: Sueños de un Cantautor
(Adagio cantautorile)
Siempre quise tener una guitarra de esas
que van en su funda de tela escocesa,
cantar temas intimistas en una banqueta,
en cafés de La Latina, Tribunal o Chueca.
Pero no tengo gato que inspire mis versos,
no tengo chica ni tengo perro.
No tengo un vaso con alcohol y hielos
donde ahogar mis penas y olvidar recuerdos
(...)
No he dedicado canciones a rincones de Madrid
Quise ser cantautor pero no doy el perfil.
Parte II: El mundo no necesita otro cantautor (Haciendo amigos)
(Allegro moderato)
Pero el mundo no necesita otro cantautor
perdido en metáforas sin sentido
robándole versos a Neruda sin ningún pudor
El mundo no necesita otro cantautor.
Y como el mundo no necesita otro cantautor
otra muestra de postureo comprometido
aparco mi guitarra española y agarro una Les Paul
porque el mundo necesita Rock and Roll.
Parte III: Canciones de carretera
(Andante con moto)
Vamos a cantar canciones de carretera
de tipos duros, chupas con tachuelas
vaqueros rotos y botas viejas
vamos a cantar canciones de carretera.
Vamos a cantar canciones de carretera
de sucios bares, gasolineras
sábado noche, luna llena
vamos a cantar canciones de carretera.
Si la vida gira como una rueda
vamos a cantar canciones de carretera
con olor a barbacoa, fritanga y cerveza
vamos a cantar canciones de carretera
En casa de mis padres hay, desde hace décadas, una cinta de cassette (musicassette que se decía) con la Quinta Sinfonía de Beethoven.
ResponderEliminarLos diferentes movimientos de la obra estaban calificados en función del tiempo de los mismos con expresiones en italiano del tipo: Lento, Adagio, Allegro ma non troppo y, el que más gracia nos hacía, Andante con moto. (Ludwig Van siempre fue un macarruzo)
Hace poco, cuando me enfrenté con una partitura de AC/DC en clase de guitarra, descubrí que musicalmente no tenía demasiada complejidad (tres acordes mayores sin más), y poéticamente tampoco es que fuera a figurar en las grandes antologías de nuestro tiempo (canciones sobre bares, excesos, escarceos con mujeres, alcohol y rugidos de motor y, en general, sobre la mala vida) pero mi profe me dijo que son canciones perfectas para agitar las cabezas al unísono, que generan un sentimiento de empatía y definen un estilo de vida.
Malcolm Young no pasará a la historia como un virtuoso de la guitarra, pero sí por haber puesto a mover el culo a varias generaciones (y provocar algunos esguinces cervicales).
Entonces comenté con mi profe que estaría muy bien hacer una canción que reflejase ese espíritu.
Así retomé una letra que había escrito meses atrás con la idea de convertirla en una canción en tres movimientos:
Parte I: Sueños de un cantautor (adagio cantautorile)
Parte II: El mundo no necesita otro cantautor (Haciendo amigos) (Allegro Moderato)
Dos estrofas que me cerrarán las puertas de Libertad 8, La Fídula, El Búho Real y salas por el estilo
Parte III: Canciones de Carretera (andante con moto)
A falta de una estrofa, un par de retoques a la letra y un riff cañero.